De Salamanca: buena cerveza y mejor gente

Es lo que me traje de nuestro encuentro. Bueno, la gente no, claro. No se les puede alejar demasiado del Lúpulo Feroz, o sacan los dientes. Cerveza sí que me traje, por cortesía de Cotoya, quien nos obsequió con unas muestras de su última creación, Fumu de Cotoya.

Y precisamente Cotoya se ha animado a publicar una primera ronda del encuentro salmantino. Que me anima a mí a decir algo del tema. Porque si comerse 1000 kilómetros de viaje (ida y vuelta), conocer a los cerveceros asturianos, hacerse varias decenas de cañas y tapas con ellos y traerse de casa una cerveza artesanal no es para publicar un post en un blog de cervezas... apaga y vámonos.

No haremos un relato minucioso de lo que aconteció. Porque no podemos, más que nada. Lamento decir que para mí, la hermosa ciudad de Salamanca sólo fue un empedrado que me llevaba de local en local al unánime grito de ¡11 cañas!. Y once cervecitas que venían. De todos modos, la ciudad ya la visitamos hace unos años: supongo que la catedral estará intacta y la calavera en el mismo sitio.


El Presi tuvo la mayor parte de responsabilidad de qu esto fuera así. Secundado por Lúpula nos condujeron a un maravilloso efecto túnel: salir de un bar para entrar en otro. A media tarde tuvimos que hacer una parada forzosa para retirarnos y aunar fuerzas para la primera noche. Pero algo más tarde tomamos de nuevo impulso en una noche que finalizó en una taberna irlandesa para algunos... ¡y en un oscuro antro para otros!. Mención especial para una moza abandonada que aquella noche se unió a nosotros en el restaurante japonés. Pero hombre Chela... ¿no te da apuro dejar a gente así de sola en la noche salmantina? ;-)

Y al día siguiente, más de lo mismo. Desayuné a base de anchoas, pan con tomatito y cerveza. Encuentro en Cervantes y de nuevo vuelta a empezar. Comimos en mesa larga, eso sí, y largo fue tiempo que estuvimos charlando tras el ágape. Terminado éste, un nuevo descanso y a coger fuerzas, que nos esperaba la noche en el célebre Van Dick.

Y así, aunque no queríamos, se nos fue terminando la noche. Irlandés y London Pride primero, pseudo-belga más tarde, se nos hizo hora de dar por terminada la noche. Al día siguiente sólo quedaba la despedida. Fue en un bar, como no, y por supuesto se quedó cortita. Si total, acabamos convencidos de que nos volveremos a ver.

En fin, que aunque ya lo dije hace poco, un saludo a toda la gente de allí, de parte también de Albert. Que me pregunta cada dos por tres cómo está el tema ese de intercambiar unas cajitas de cerveza con los de Asturias y que hasta preguntó por los blogs cerveceros. Él, que jamás entró en mi blog. Un placer haberos conocido... pero no olvido que aún me queda más cerveceros por conocer. Tiempo al tiempo, el año que viene tendremos nuevas oportunidades y un par de bases operativas en centroeuropa. Con estos mimbres, puede salir de todo.

Fumu de Cotoya Cotoya brewhouse

Y como lo prometido es deuda y no me gusta hacer posts que tan sólo revisen una cerveza, aquí publico la cata de la Fumu de Cotoya, que tomamos hace unos días aprovechando la celebración de un cumpleaños. Abrimos dos de la tres, puesto que la tercera se la mamó Albert sin esperar a compartirla. O mejor dicho, la compartió con sus amigos cuando ya se habían bebido todas las botellas de la casa y no les apetecía bajar a por más. ¡Eso es Albert!: la cerveza, incluso artesanal, es para los casos de necesidad.

La Fumu de Cotoya dice estar elaborada al estilo de la cerveza alemana de Bamberg, con malta ahumada. La presentación de la botella con la imagen de unos pulmones es realmente original: uno no sabe si está frente a una cerveza o frente un anuncio de esos antitabaco.

En copa presenta un castaño subido, con toques ambarinos de miel oscura. Espuma media, no muy persistente, pero limpia y sin manchas. La cerveza es clara y brillante: no hay rastros de levadura y verdaderamente dan ganas de probarla al instante.

Bastante fragante -para mi grata sorpresa, que no lo esperaba-, en nariz aporta un toque cítrico, como de lima amarga. Yo esperaba algo de madera, pero la verdad, no pude encontrarlo. En boca se intensifica el amargor herbal. Al final del trago se encuentra un poco un rastro madera verde. Los 5.7 grados (¿como los has medido?) apenas se notan. Una vez tragada, el amargor en la boca persiste un poco y enseguida nos invita a beber de nuevo.

Debo decir que tomamos la cerveza un poco demasiado fría y que habría estado mejor a una temperatura más alta. Y que me sorprendió bastante, porque no la esperaba así. Lo cierto es que creo que cervezas de Bamberg sólo he probado una o dos (tendría que consultar). Siendo ahumada esperaba más tostados. La Fumu de Cotoya me recordó más a una Red Ale británica. Así que debo preguntar: ¿salió como esperabas?. ¿O yo me estoy rallando? (que también puede ser).

En cualquier caso nos gustó mucho y me pareció un producto muy acabado y redondo, pese a que posiblemente Cotoya no cuenta con los medios que tienen otros cerveceros. He probado algunas cervezas de brew-pub en París y hasta algunas Glops hace un año que sabían a infusión de cerveza. La Fumu sabe a cerveza. Y hasta me parecería una excelente cerveza de sesión a una buena temperatura.

Así que nada, felicidades por mi parte y a esperar que el año nuevo nos traiga más cervezas artesanales!

¡Feliz año a todos!

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La Ronda #7: Brindando con cerveza (y con ustedes)

La Ronda #7 viene por cuenta de Max. Pero no porque él se impusiera a nadie, no señor. Fue porque nadie se ofreció a alojarla este mes. Y como me consta que hay quienes han pensado algunos temas para Ronda y hasta ahora no se han atrevido, pues me enfado virtualmente con ellos. No me enfado de veras, claro. Comprendo que la Ronda da cierto trabajo de organizar y que también hay algo de timidez por ahí. Pero que no pase de ésta, hombre: a ver si nos vamos sumando a esta convocatoria.

El tema que propone Max no es, por oportuno, poco original. Al fin y al cabo: ¿cuántas Rondas se han celebrado que traten de cervezas para las fiestas que nos ocupan? El tema se denomina "Brindando con Cerveza". Y es un título oportuno, que nos invita a un brindis navideño:

¿Qué cerveza o cervezas acompañarán su cena y/o almuerzo navideño? Sería buenísimo si lo ilustran con fotos. (además de contarnos la reacción de los parientes presentes).

Así que me puse a romperme la cabeza. Lo fácil hubiera sido buscar alguna cerveza de Navidad. Las cervezas de navidad son cervezas especiales elaboradas con ocasión de estas fechas, en las que la gente consume más y mejor. Bueno, la gente afortunada, como no. Y sin embargo, no dejan de ser un producto de mercadotecnia, como casi todo lo que envuelve a estas fechas y que cuesta dinero. Así que deseché la idea.


(Max me permitirá que no me ajuste demasiado al tema de esta Ronda). En realidad, me puse a pensar en este año. 2008 ha sido un gran año cervecero. El mejor de mi vida en este sentido, sin lugar a dudas. No sólo puse en marcha un blog cervecero de éxito mundial ;-) sino que además tuve la ocasión de conocer a un montón de compañeros virtuales, que compartían mi pasión por esta bebida.

Y me fui a Praga a visitar la bella ciudad checa y también para conocer a Max y de paso a una muy pequeña parte de las grandes cervezas del país. Y me fui a Salamanca y conocí a los amigos del CAAC, a los cuales les ha crecido sin pretenderlo una sección no oficial en Valencia.

Y también conocí las cervezas alemanas que Pinar traía de sus múltiples viajes: decenas de cervezas bávaras que hemos ido degustando a golpe de cena. [Ahora que se marcha a la mismísima Munich no cabe sino esperar que se una en pleno derecho al grupo de blogs cerveceros]. Y con alegría hemos descubierto que los EE.UU. albergan un montón de grandes cervezas que, con cuentagotas, empiezan a llegar. Incluso me reconcilié con algunas cervezas británicas, que siempre me han parecido aguachirli, gracias a las que trajo mi compañera desde Liverpool.

No he contado las cervezas nuevas que he bebido, al modo Max. Desde luego no han sido tantas. Pero sin duda estarán en torno al centenar. Y me maravilla que, estando en un rincón no demasiado favorecido por el consumo de cervezas, haya sido capaz de aprender tanto y de probar tantas cervezas.

Desde luego brindaremos con cerveza este año. No en Nochebuena y en Navidad, donde hay mucha familia y a veces demasiado poco que compartir con ellos. Tampoco tengo especial aprecio a las festividades cristianas. Será en Nochevieja, a la entrada del nuevo año, cuando verdaderamente merecerá la pena brindar con cerveza: para que el nuevo año sea, cuanto menos, tan prolífico y dadivoso como éste que acaba.

Tengo varias cervezas en un cajón tras de mí, que nos tomaremos esa noche. Corsendonk Tripel, Maredsous blonde, Gordon Platinum, Arabier, Hercules Double IPA y Gonzo Imperial Porter. Pinar debe tener al menos 10 cervezas alemanas para probar. Casi todas o todas nos acompañarán en algún momento de la noche y responden a la pregunta de Max.

Si se me permite escoger, seleccionaré una cerveza, pero no para este año, sino para el viene. Me quedo con una Kozel oscura de barril, que encontré en el viaje a Praga... y que el año que viene querré encontrar en El Lúpulo Feroz. Ese sí que es un buen propósito para el año nuevo.

Prometo que colgaré alguna foto!

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300 Belgian Beers and 2009

Hello Andreea ... now that you have tasted 297 Belgian beers are there 4 or 5 that you would consider favorites?
John from TX
Hi John from TX,
We did indeed make our way through 300 Belgian Beers and there are always favorites. Depending on mood and offer, I'll never turn down a fresh Leffe Blonde or in the summer, a Hoegaarden. Yes, we are spoiled with choice in Belgium but there is only that much effort you can put into always trying out a new beer.
However, 5 Belgian Beers stood out this past 300 beers - in no particular order:
And with this, dear Belgian Beer friends I wish you all a Merry Christmas and a Happy New Year and let's make it to 400 in 2009!
Cheers,
Andreea.

Una discusión absurda, e inoportuna

Esto que les voy a contar sucedió hace ya más de un mes. Pensé en publicar una entrada de inmediato, pero la eterna falta de tiempo la fue retrasando. Ahora que he visto que el amigo Catador habla de la cerveza y el vino en su última entrada, retomo la ocasión.

Los que me conocen y siguen este blog ya sabrán cómo [de sensorialmente desafortunada] fue mi primera aproximación al mundo del vino. Este primer encuentro me dejó con ganas de seguir probando vinos y conocer más de cerca esta bebida. La cosa es que entre lo bueno de trabajar en una Universidad se encuentra que existen un montón de oportunidades culturales en torno a ella y una de estas era el Club de Enófilos UPV, formado por un grupo de amantes del vino. Estos realizan catas quincenales presentadas por alguna bodega, normalmente de la Comunitat Valenciana. Aunque no se trata de enseñar a nadie a catar (eso se da por supuesto), hay que decir que uno aprende mucho sencillamente escuchando y probando. No sólo eso: es común que el club de enófilos disponga de invitaciones para asistir a presentaciones de vinos y demás saraos vitivinícolas, a algunas de las cuales he acudido con gusto.

Así que poco a poco voy reconociendo aromas con mayor precisión en el vino y aprendiendo a disfrutar de sus matices como lo hago con las cervezas.

Y en esas estábamos hace un mes y medio cuando un buen día, durante una cata de la bodega Heretat de Cesilia... se coló un cervecero invitado. Un cervecero follonero.


Vaya por delante que lo de follonero lo digo con simpatía. A pesar de la vergüenza ajena que muchos de los que estábamos allí sentimos en su primera intervención.

La protesta venía a cuento del siguiente texto en el panfleto publicitario proporcionado por el enólogo de la citada bodega:

Se ha hecho una maceración pelicular durante 14 horas con la ayuda de la nieve carbónica. El prensado se ha efectuado en una prensa neumática. Después de un ligero desfangado, se ha depositado el mosto directamente en barricas de roble francés y del este de Europa (...)1.

Lo que molestaba al cervecero era, al parecer, el exceso de adjetivos que emperifollaba la prosa y que le daba un aire de snobismo innecesario. Lo que en el fondo venía a criticar el cervecero era la ampulosidad otorgada a la elaboración del vino, pero también a la ceremonia de la cata, con su paladeo y retronasal incluida. De hecho, mientras los del club procurábamos reservar la bebida en las copas para dejarles un poco de tiempo antes de dar el último trago (y ver cómo ha evolucionado al calentarse y oxigenarse el caldo), el cervecero apuraba las copas al poco de servírselas, casi con impaciencia. Dio la casualidad de que el enólogo que presentaba la cata era galo y hablaba con un castellano perfecto de francés de película. Supongo que, añadido este detalle, para el cervecero invitado la escena conformaba un marco idóneo para su crítica.

¿Y cómo sé que era cervecero?. Pues porque él mismo se encargó de repetirlo una y otra vez: "yo vengo del mundo de la cerveza y allí no no tenemos tanta tontería". No es exactamente eso lo que dijo, pero ese era el mensaje que transmitía. Y entiendo que ese era el mensaje que transmitía porque es el mismo que yo hace tiempo compartía y que he escuchado alguna vez cuando últimamente he comentado que formaba parte de un club de enófilos.

Así, que, mientras el resto de personas sufríamos de eso llamado vergüenza ajena, el cervecero (que trabajaba en la Heineken, lo cual no creo que sea motivo de orgullo) repetía una y otra vez las diferencias entre el mundo de la cerveza y el mundo del vino. Siendo este último más serio y mas ingenieril...

Bien es cierto que en eso que se llama 'el mundo del vino' puede haber un exceso de ceremonia y una tendencia a la exageración. Prueba de ello es la anécdota que me comentaba un compañero del propio club: la descripción durante una presentación de uno de los aromas de un caldo como "olor a hábito de novicia mojado". El auditorio, experto en vinos, respondió como merecía la ocasión: con una sonora carcajada y un aplauso general ante la ocurrencia.

¿A qué se debe esta mayor propensión al ritual en torno al vino (y no en torno a la cerveza)?. Puede haber varias causas, pero ninguna de ellas me convence. El vino no es más complicado de fabricar que la cerveza (aunque requiera mayor tiempo de guarda, por lo general). Los términos vinícolas descienden del francés y le dan un aire distinguido al proceso 2, pero con eso no basta. Desde luego, que España sea una país idóneo para el cultivo del vino y seña de nuestra gastronomía también es un factor clave en la apreciación que de éste tenemos. De igual modo, la calidad del vino producido en España se ha incrementado espectacularmente en los últimos 30 años, mientras que seguimos sin tener una industria cervecera que ofrezca productos de alta gama.

La llegada de las cervezas belgas a España ha cambiado un poco la apreciación de la cerveza entre los españoles. De hecho, cuando pregunto a la gente que me diga BUENAS cervezas que ha probado, siempre, sin excepción, me cita a las belgas más conocidas en nuestro país.

Se me ocurre también una explicación más simplista: el vino se ha asociado a la bebida de las clases pudientes, especialmente por el ato precio que pueden llegar a alcanzar algunas botellas. Según esta visión, la cerveza, producida en masa, es la bebida del grupo, de las clases trabajadoras y rudas. Podemos pensar que esto es una tontería, pero no hay más que ver la diferencia entre los anuncios de cerveza y los del vino-cava (estos primeros casi no se ven, debido a la ley). Los cerveceros venden camadería y amistad, los vinos distinción y exclusividad. Sólo Voll-Damm se anuncia como una cerveza para tomar sólo y sentado.

Otra posible razón, mucho más sutil, es la dificultad de apreciar bien una cerveza. Cualquier vino es, con diferencia, mucho más fragante que la común de las cervezas. No es nada sencillo apreciar una buena lager de la que te puedes tomar 2 litros y muchos, incluso entre los cerveceros, consideran más exclusiva y sabrosa una cerveza de 10 grados. Aunque sea Gordon Finest Gold. La razón de esto es bien sencilla e inocente: el 95% de una cerveza es agua. Paladear una cerveza hasta el punto de extraer distintos aromas es más difícil que un vino. Y eso también puede ser un factor en la distinta valoración de ambas bebidas y lo que las rodea.

¿Es malo el snobismo que rodea al vino?. Hombre, llevado a un extremo sí, pero demuestra que esta bebida tiene una consideración social elevada. Por otro lado, aunque me gustaría que la cerveza fuera más apreciada y reconocida entre los españoles, no puedo desear la existencia de un club de cervefilos reunidos en un aula sellada con paravanes a los lados (salas de cata). El lugar de reunión de los cerveceros es y debe ser el bar, por más que se pierdan algunos aromas esenciales entre el tumulto.

¿Como terminó la historia del cervecero infiltrado?. Pues nada, fui a hablar con él tras la cata donde me comentó que lo suyo había sido tan sólo para crear debate y un poco de animosa polémica. Pidió perdón simpáticamente a los organizadores y al enólogo francés por dar tanto la vara en mitad de la cata.

¿Y los cerveceros digitales que opinan? ¿Existen dos mundos distintos, el del vino y el de la cerveza condenados a no entenderse a causa de la cursilería del primero?. ¿Sería deseable que en la cerveza empezara a existir cierto ritual ceremonioso al probarla?. ¿Y si con ello conseguimos que más gente valore la buena cerveza en su medida?.

Abiertas quedan éstas mis dudas. Por cierto que hace poco tuvimos la cena del club de vinos, donde debíamos aportar la bebida. Ni corto ni perezoso les llevé una cerveza, claro. Hay que ir haciendo país. O mundo.

1 El vino en cuestión: señor de la Sirera, 90% Albariño, 10% Chardonnay. Ahora no encuentro la ficha de cata que realicé, así que les hablaré como cervecero: estaba cojonudo. ;-)
2 Por ejemplo, siguiendo la descripción anterior: ha sufrido "batonnage" semanal para conseguir más volúmen y un efecto graso en boca. Que si no me equivoco consiste en liarse a bastonazos para romper la capa de sedimentos que se forma sobre el vino. Que es además el modo de toda la vida.

Mi chica me ha contado lo que es el batonnage. De la asignatura Vinos y Bebidas Alcohólicas. Que el exámen es mañana!
Fuente de la imagen (Creative Commons)

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Belgian Beer no.300: St Feuillien Cuvee de Noel

We drink the St Feuillien fairly regularly, but this is the first time I got around to try the Cuvee de Noel.
It's almost Christmas time so that means a lot of Christmas beers. Which is great if you ask me. We are in constant daze from such great, rich and very strong beers.
At 9% this is again a ruby beer, full of aromas and spices, smooth and with hints of caramel. Again, delicious. But let me remind you: strong!
And voila dear Belgian Beer friends we reached 300 Belgian Beers! Now this could not have been done without your encouragement and help. So a big THANK YOU to all.
Stay tuned for the last post this year, answering a readers question.

Belgian Beer no.299: Gouden Carolus Noel

Now this fellow Belgian Beer lovers, is an amazing beer! Last year we gave it away as a Christmas present, this year I got around to try it out. Delicious. Brewed by Het Anker.
Needless to say it is strong (10,5%) which caused a little wobble when I got up. It's dark, and rich, and ruby red, and smooth, and hints of Christmas spice - all you expect from a Christmas beer and more. Pity I can only about drink 1!
And just to make the whole Gouden Carolus Noel experience perfect it was also on tap at Chez Moeder Lambic.

Parada musical: ciocarlia y kalashnikov

Me he confesado en ocasiones amante del Balkan Brass, esa música endemoniada que ha permitido sacar de Rumanía, Bulgaria, Croacia, Hungría... a grupos de abuelos cargados de instrumentos a realizar giras internacionales y a editar decenas de álbumes de música de bodas. De hecho, pertenezco con orgullo al grupo de Balkan Brass de Last.fm. Reconozco que el balkan brass (y el gypsy brass) es repetitivo e indigesto, y que escuchados unos cuantos grupos puedes dar por escuchados todos. Pero hasta hace no muchos años yo era fan de la música ska: lo más machacón que existe.

El culpable de mi amor por el Balkan Brass es, por supuesto, Emir Kusturika y sus películas, especialmente Gato Negro, Gato Blanco, que, al endemoniado ritmo de estas melodías te sumergía en el improbable mundo de los gitanos yugoslavos. O de la visión del director visión de estos, claro. De ahí a escuchar todo lo que producía Goran Bregovic, gran exportador de música croata hay sólo un paso. Si lo que hacía Bregovic no era sino pervertir la música tradicional de la región para sus shows europeos no entra dentro de la discusión. El caso es que se abrió un filón en el mercado para la entrada de música machacona y buenrollizante de entre el Mediterráneo y el Mar Negro.

Quizá la canción que más sonara y que se convirtió en exponente del género fuera Kalasnjikov, publicada en la BSO de la película Underground. Si no recuerdo mal, al ritmo de la música los personajes irrumpían en un teatro a mamporros y secuestraban a la primera actriz, en una desternillante secuencia.



Seguro que está por Youtube claro.


El caso es que jamás he podido saber si la canción es original de Bregovic. Más teniendo en cuenta que de Goran se dice que utilizó sin reconocimiento alguno melodías populares. El caso es que al final no sé si los grupos versionean canciones famosas de Bregovic por tener más salida o si tocan las mismas melodías que Bregovic adaptó.

La melodía más parecida a la empleada por Bregovic en Kalasnjikov es una canción que a los grupos da por llamar Ciocarlia. Como ven, tiene su propia entrada en la wikipedia, que nos cuenta brevemente que la misma data del siglo XIX. El nombre da para más: Fanfare Ciocărlia es un grupo rumano de gitanos que por supuesto interpreta la pieza. También lo hacen Fanfare Savale, que debe ser otro grupo rumano que hace la misma musica que los primeros. Veamos una muestra:



Los fanfares (fanfarrias) son comunes en el brass y se emplean machaconamente como nombre de grupo. Hacen honor a su música. Otros fanfares con los que cuento en la biblioteca son Fanfare Market o... Fanfara Kalashnikov. Por supuesto, estos últimos no podían dejar de ofrecernos su versión del clásico de Bregovic. Y voy ya al grano que esto se pone cansino.

Todo esto viene a cuento porque la última versión de Ciocarlia que he escuchado ha venido de donde no me esperaba: un grupo moldavo de rock. No por la situación geográfica (que es propicia) sino por el tipo de música que hacen.

Zdob si Zdub, que así se llama el grupo, nos plantean lo que los expertos etiquetadores de MP3 llaman Ethno Rock: un conglomerado de estilos a través del rock, pero donde tienen cabida otros géneros, como punk, gipsy, hip hop o electrónica. Lo que caiga en sus manos lo tocan, además: ocarina, flauta, yorgafono... Llevan desde principios de los 90 publicando, pero son jóvenes e inquietos, así que cada disco ofrece algo nuevo. De todos modos, para una descripción fenomenal del grupo les dejo con un blog genial (y de paso les confieso de donde saco gran parte de mi música).

Este grupo lo vengo escuchando (hasta que me sacie) la última semana. Les dejo con su versión particular de Ciocarlia (del álbum Ethnomecanica), porque es obligatorio en este post, pero también con mi canción preferida del álbum Agroromantica, Videli Noci: una canción buenrollista en clave de ska, vacilona y entretenida. De esas que te dejan con una sonrisa en la cara -si sólo han de escuchar una canción de este post, que sea la última-. Así queda enlazado mi gusto por el ska y mi pasión por el brass. ¡Que la disfruten!





[No lo hice en el anterior post, que ya estaba escrito antes del viaje, pero lo hago ahora. Un saludo a toda la gente de Salamanca, con la que lo pasamos genial hace un par de fines de semana: a Lúpulo por encontrarnos y contarnos historietas de un bar cervecero, al Presi por todas la veces que pidió 11 cañas (que fueron muchas), a Galguera por no perder jamás la ilusión de tirarse a unas compañeras de piso, a Cotoya por la cerveza, a Ivan por hablar más de lo normal, a Fivvix por traerse a su chica, a su chica por traerse a Fivvix y a la fotógrafa del evento por hacer fotos (que nos han de llegar)]. Un saludo a todos.

1 Además de esta versión, en el disco Ethnomecanica, Zdob si Zdub nos ofreció una nueva versión de la misma. Pero mola más ésta.
2 Por favor, si alguno de los enlaces musicales están rotos, déjame un comentario indicándolo. ¡Gracias!

Música Para Minorias. Me arriesgo poniendo el enlace directo, yo lo sé. Por eso no lo pongo: hagan la búsqueda en Google.
Normalmente subo las canciones a boomp3, ¡pero hoy no me deja!

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Just because ...

Belgian Beer no.298: Saison de Mai

Here is a beer I really enjoyed. The Saison de Mai brewed by Brasserie Saint Monon. A light beer with some hints of spice, floral notes, overall very ... springy. Orange, vanilla, hops, it's all very confusing. But very pleasant at 8.3%.

Belgian Beer no.297: Adelardus

Brewed by the Brasserie Kerkom (same brewery as for no.92), the Adelardus Dubbel. A fairly spicy and sweet brown beer, some herbs - an interesting but not long lasting taste. 7%.

Belgian Beer no.296: Delirium Nocturnum

Ok, first of all don't you just love the bottle/design? I think it looks pretty cool.
Now on to the beer. Brewed by Brasserie Huyghe the Delirium Nocturnum is a strong, dark ale at 8.5%. It's all a little fruity, a little nutty, a little malty, a lot of things going on in this beer. Very smooth and very rich, but then again it had to be at that strength.
Great beer but not one to drink too many of.

Belgian Beer no.295: Kriek Foudroyante

The Kriek Foudroyante. Another beer from Brasserie Lindemans, but despite being brewed in Belgium it is meant for export to France.
Cherry, sweet, the like. 4%.

Evolución, anarquismo y levadura de cerveza

Cuando Darwin publicó el Origen de las especies sabía la que le iba a caer. O, dicho de otro modo, conocía las implicaciones teológicas que su teoría acarreaba. Era en cierto modo natural y previsible que se armara tanto revuelo en las instancias religiosas. Lo que no es natural es que todavía exista quien, con argumentos basados en la Biblia, pretenda hacer creer que lo que Darwin demostró, que los seres vivos están unidos por lazos de parentesco evolutivo, no es más que una peregrina teoría. Y no, ES una teoría: una teoría científica.

Pero no sólo desde la (reaccionaria) Iglesia le cayeron palos a Darwin. Los sectores más progresistas también combatieron la Teoría de la Evolución con vigor. Y esto es así porque en primera instancia se entendió que el mecanismo de la evolución era la lucha entre especies. Y esto se interpretó como una despiadada guerra sin cuartel entre especies en busca de los recursos que les permitieran reproducirse más y obtener una ventaja. Ante tal presentación es lógico que la moral sufriera un tremendo revolcón y no fueran pocos los defensores de los derechos civiles y sociales que se mostraron beligerantes con la Teoría de la Evolución, entre ellos el demócrata William Jennings Bryan, ferviente defensor de los derechos civiles.

Por último, tal presentación de la Teoría entroncaba con las tesis económicas propias del liberalismo, incipientes también en Inglaterra. La competencia entre empresas, según esta interpretación, es la base del crecimiento económico, así como la competencia entre especies la base de la evolución. Piotr Kropotkin, príncipe anarquista, tenía una visión muy distinta de la naturaleza animal (y por tanto humana). Según sus observaciones era la cooperación y no la competencia, la base del desarrollo. Como respuesta a la obra de Darwin y para sustentar sus afirmaciones políticas, Kropotkin publico su obra La ayuda mutua: un factor en la evolución


La ciencia, y especialmente la biología evolutiva, ha avanzado mucho desde Darwin. Hoy sabemos que la herencia genética es el mecanismo mediante el que opera la evolución y por el cual están ligados todos los seres. También sabemos que la lucha entre especies puede no serlo tal y que la cooperación es en ciertos casos una medida tan o más efectiva para la existencia que la masacre del contrario. Por último Richard Dawkins nos desveló que la unidad evolutiva no es la especie ni el individuo, sino el gen: que 'lucha' de forma egoísta por su reproducción1.

Por último, aunque siempre lo deberíamos haber sabido no viene mal recordar que el comportamiento de nuestra especie o de nuestros genes no es, ni debe ser, una guía moral sobre la que tomar decisiones. Demasiado lejos estamos de comprender la maldad humana a través de la historia o de nuestros genes para, en base a ella, comportarnos como seres despiadados.

Hasta aquí la parte de la evolución y el anarquismo. Ahora viene la levadura de cerveza. He fusilado y traducido este texto con mi translatorAK-47. Cuando lo lean comprenderán a qué viene todo esto.

La cerveza une la levadura.

El gen que hace posible la fabricación de cerveza también es representante de una importante teoría de la evolución.

Como te dirá cualquier fabricante de cerveza, la levadura empleada en el proceso tiende a agruparse durante la fermentación. Sin embargo, a pesar de miles de años de fabricación de cerveza y décadas de investigación genética sobre la levadura, nadie ha sido capaz de explicar por qué la levadura forma grumos. Ahora, no sólo se ha descubierto el gen que hay tras el grumo, sino que el mismo también ofrece un interesante enfoque a cómo la vida se vuelve pluricelular y aporta un nuevo ejemplo de una importante teoría evolutiva.

Un grupo de científicos de la Universidad de Harvard publicaron la semana pasada [14/11/2008] que han aislado el gen que permite a la levadura permanecer unida. Este gen permite a la normalmente solitaria célula de levadura protegerse a sí misma de las toxinas en el entorno mediante una capa protectora en la cual se envuelven. Dado que una de esas toxinas es el propio etanol que las mismas células producen, agruparse junto con otras levaduras les permite sobrevivir en el medio rico en alcohol que resulta de la fermentación.

Además, el gen ha construido un sistema social de valores que impide que células sin el gen protector puedan aprovecharse de la esfera protectora de la multitud. Este mecanismo de control social es un ejemplo de cómo células solitarias pueden regular funciones en mayores unidades.

"Nos enseña que, cuando se unen, hacen cosas que no pueden hacer como células solitarias", dijo Kevin Verstrepen, el científico a la cabeza del estudio. "Puedes verlo como un modelo de cómo cooperan organismos unicelulares, dando un pequeño paso hacia la viva pluricelular".

El gen, llamado FLO1, produce una proteína que hace de Velcro en el exterior de las células de levadura. Cuando una célula de levadura topa con otra con el mismo gen, quedan pegadas. Producir la proteína cuesta energía, así que las células pagan un precio por recibir el beneficio de la protección. Sin embargo, alguna células sin2 FLO1 tratan de obtener el beneficio sin pagar. Cuando se forman las esferas, las células sin el FLO1 pueden constituir hasta un 30% de una agrupación de levadura.

Con el tiempo, las células de levadura con el FLO1 eliminan a los aprovechados, empujándolos al exterior de la esfera. Con este proceso, las células parasitarias no sólo no reciben el beneficio de la protección dentro del grupo, sino que además pagan actuando como primera linea de defensa del grupo. "Pasan de tramposos a puteaos" dijo Verstrepen [en un alarde de narrativa española].

FLO1 proporciona el más claro ejemplo de la teoría de la evolución conocida como selección de parentesco. La selección de parentesco nos dice que los organismos contradirán la selección natural reduciendo sus propias oportunidades de reproducirse ayudando a sus familiares, con los que comparten genes [en este caso el FLO1]. Y son los genes, no los individuos quienes se reproducen. Siendo a la vez común a la levadura y fuente de su cooperación, FLO1 representa la versión más reducida posible de la selección de parentesco.

Para Verstrepen, quien obtuvo su doctorado en biología en el Center for Malting and Brewing en la Universidad de Bélgica, éste es un ejemplo más de cuánto la ciencia de la cerveza tiene que ofrecer a la de la biología.


Y ya he dicho que de los genes no tenemos que extraer virtudes morales. Pero, tras leer esta historia de cooperación, con castigo a los parásitos de la sociedad incluido, ¿no alegra ver la cerveza con nuevos ojos?. ¿Es la cerveza la fiel aliada de los amigos de Kropotkin?. En mi opinión...

Sí.

1 Si Darwin cometió el error de acuñar el término lucha entre especies Dawkins hizo lo mismo al llamar a su gen egoísta. Tras la lectura de su libro muchos lectores se confesaron completamente deprimidos y así se lo hicieron saber al autor.
2 En la nota de prensa original aparece with lo cual debe ser una errata, pues de no serlo, nada de lo posterior tiene sentido.

Artículo original.
Brontosaurus y la nalga del ministro. Stephen Jay Gould.
Muchas gracias a mi química loca y tecnóloga de alimentos que me facilitó el artículo

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Belgian Beer no.294: Livinus

A very interesting beer. The label definitely got our attention. A blond high fermentation beer, yeasty beer? Brewed by Brassrie Van Den Bossche.
We tried it at home. Very easy to drink at 5.2%.

Cuenta atrás para Salamanca

¡Sí señores!

Recientemente se ha publicado el resumen de La Ronda #6. Eso significa que ya hace más de 7 meses que los blogueros cerveceros de habla hispana vienen platicando acerca de la cerveza mensualmente, pero también en todos y cada uno de los posts que publicamos a diario y que son leídos al instante gracias a los RSS y a los envíos automáticos por e-mail y a tantas otras cosas que hay que agradecer infinitamente a los informáticos.

La cosa estaba cantada: nos gusta hablar, nos gusta beber cerveza, nos gusta quedar con los amigos. Era evidente que algún día alguien diría: "¿y por qué no quedamos y lo hacemos todo junto?". La gente aplaudió entusiasmada en los comentarios. La comunidad cervecera en España lo tiene un poco más sencillo para quedar y finalmente cuajo un proyecto de plan. Prometimos, eso sí, que en ocasiones venideras haríamos lo imposible por establecer encuentros multilaterales a nivel internacional. Que así sea.


Pero del dicho al hecho hay un gran trecho y no es fácil ponerse de acuerdo. Somos estudiantes, currantes o curriestantes, con trabajos fijos y ocasionales, algunos deben trabajar los fines de semana: no ha sido sencillo que todo el mundo haya podido participar en la decisión, ni apuntarse al viaje. Pero, estando la idea cuajada, si no era tortilla, sería revuelto.

Nos vamos a Salamanca. Está todo el mundo invitado y si alguien de los que no lo tenía muy claro desea plantarse el sábado en la ciudad, será recibido con vítores y jolgorio. Aceptamos a cualquier persona que diga llamarse Andrés, Carls o Sir Asf. Pueden venir (y vendrán) amigos y parejas, con o sin blog. Todo el mundo tiene cabida en el primer encuentro genuinamente cervecero de blogueros de España. Los abstemios, eso sí, tendrán difícil encaje.

De Valencia vamos tres amigos: nos gusta comer bien y beber excelente. Prometemos hacer lo posible por seguir el ritmo de los amigos asturianos del CAAC, que también viene en pleno (o semipleno). Llegaremos el sábado en torno a las 11:30 (salimos de Madrid a las 9, tras una noche festera en el bus de Valencia). La idea es llegar, dejar los trastos y partir de inmediato a zampar los ricos manjares de la comida castellano-leonesa. Nos encomendaremos a la sabiduría de Chela para que nos guíe con acierto a través de las empedradas calles de Salamanca. Los tropezones a causa del exceso de bebida son exclusiva responsabilidad de cada uno.

Haremos fotos y beberemos cerveza. Visitaremos museos y luego beberemos para reponernos del paseo. Haremos más fotos al museo y luego a las cervezas. A los monumentos y junto a ellos con cervezas. Saldremos a cenar y nos haremos fotos, bebiendo cerveza. Haremos luego cerveza y nos tomaremos unas fotos. Luego paseo, pub, más fotos (no saldrán bien) y más cerveza. Lo más probable es que alguien pierda la cámara de fotos.

En fin. Haremos las fotos justas y necesarias para publicarlas y dar al resto de blogueros la envidia, justa, necesaria, para que otro año se apunte. Porque si todo va como tengo pensado, el año que viene seremos más. Y más adelante será una junta de aficionados a la cerveza y un poco más allá en el tiempo una asamblea hispana y más allá un enorme congreso anual de cervéfilos del mundo. Al siguiente año nos escindiremos y volveremos a empezar. Si todo sale como tengo pensado, claro.

Y para cuando seamos legión yo podré decir: yo estuve allí.

En la primera quedada bloguera y cervecera de España. En Salamanca.

¡Nos vemos!


Actualización: ¡He aquí el mini relato del viaje!
¡Y aquí el del CAAC!
1 ¿Se preguntan cómo reconocerán?. Pues bien, soy un joven apuesto de 25 primaveras que, si viviera en Springfield, tendría este aspecto. Además llevaré una gorra de Volldammista.

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