El fallo en BGP, algo nuevo pero no tanto

Han saltado las alertas. La comunidad informática mundial se enfrenta a la mayor amenaza a la privacidad en Internet. Se ha desvelado un fallo de seguridad que pone en peligro las comunicaciones de todo el tráfico en la red de redes. De hecho esta página que usted está leyendo podría ser falsa y estas palabras no haberlas escrito yo. Es incluso más posible que alguien esté tan sólo fisgoneando todas las páginas que usted pide. Y este es el segundo super fallo desvelado en apenas unos meses.

Supongo que eso es lo que pensará usted si ha leído las informaciones (la I y la II) aparecidas en El País acerca del fallo en el protocolo BGP. No seré demasiado duro juzgando a los articulistas y diré simplemente que no lo han explicado o entendido muy bien. O traducido, porque la cosa viene bastante bien explicada en Wired y la información de El País copia sólo la mitad y traduce mal la parte que copia.

Lo que les cuento en el primer párrafo es totalmente cierto. Pero es que es totalmente cierto incluso sin existir el fallo de seguridad descubierto ahora. En este post, yo, que tengo más espacio que la gente de El País (en eso se les disculpa) les cuento de qué va el fallo BGP y qué supone de nuevo.


En una frase tiene mucha razón el segundo artículo de El País y es que Internet no se diseñó para ser segura. La información que usted solicita y que le llega a su ordenador fluye por los cables visible para todos: como si usted envía una carta en un sobre abierto. En Internet sería un poco complicado leer la carta, porque la información se trocea en pequeños paquetes, pero la idea es la misma: sólo tienes que estar en el lugar adecuado para recoger la información y husmear.

Ese tipo de ataques se llaman de hombre en el medio -man in the middle- y lo han hecho todos los estudiantes de informática en alguna práctica cuando, con un sniffer de paquetes, se ponen a mirar qué es lo que pasa por la red local a la que están conectados todos los ordenadores del laboratorio. Evidentemente, el hombre en medio puede leer toda la información entre origen y destino siempre que no vaya cifrada. Así que la amenaza no es nada nueva: el fallo BGP consiste en un buen modo de situarse en el lugar adecuado y recibir tráfico para fisgonearlo o incluso modificarlo.

Ya conté cómo funcionaba Internet, aunque me hicieron falta dos posts y puede que la cosa no quedara muy clara. La idea es que, para llegar de una red de computadores directamente conectados a otra se utilizan dispositivos llamados routers. Entre dos redes pueden existir varios caminos distintos que pasan por distintos routers. Es necesario que un mensaje que va de una red a otra no permanezca dando saltos sin llegar nunca a su destino. Para ello, los routers seleccionan el mejor camino entre dos redes de entre los muchos que pueden existir. ¿Cómo se ponen de acuerdo?. Pues usando un protocolo (un lenguaje común) que se llama BGP.

BGP significa Border Gateway Protocol. Tiene sentido si pensamos en los routers como puertas que están en las fronteras de las redes, decidiendo cuál es el siguiente salto que un mensaje tiene que dar para llegar a su destino. Sin entrar en detalles, los routers deciden a qué siguiente puerta tienen que encaminarlos en base a la información que le proporciona el resto de routers mediante BGP. Pero ¿qué sucede si un router miente?.

Pues eso es lo que se les ha ocurrido a los chicos investigadores. Que no hay manera de detectar esa situación porque cuando se diseñó el protocolo a nadie se le ocurrió que un router podía mentir. La gracia es que de forma muy sencilla puede mentir para situarse como la mejor puerta por donde pasar para ir a... y así espiar el tráfico que va a... Podría también eliminar todo el tráfico que por allí pasara (blackhole), pero entonces se detectaría fácilmente1. Es más peligroso si modifica ligeramente la información, engañando de este modo a los receptores. Wired comenta que posiblemente este método podría ser usado para espionaje corporativo o militar. Aquí el artículo de El País la caga bien y traduce conceivably (posiblemente) por fue concebido y nos sale con que 'el fallo' fue concebido para ser aprovechado por el espionaje militar. Confunde ademas posibilidad (could) con pasado. Toma ya2.

Por supuesto, la solución no pasa por gastar firewalls, como indica el segundo artículo de El País. Ni por tener cuidado por donde se navega, ni tener antivirus ni saber algo del SO3. Posiblemente la solución consistirá en modificar el protocolo BGP de una forma complicada. En realidad, la auténtica solución pasaría por cifrar todas las comunicaciones que realizamos a través Internet. Las técnicas de cifrado en Internet son conocidas, están bien estudiadas y garantizan la confidencialidad y seguridad durante largo tiempo. Con la implicación de los ISPs (proveedores de servicios, como Telefónica) no debería ser muy difícil conseguir esto.

El auténtico problema de la privacidad y seguridad en Internet es que no le interesa a nadie excepto a los usuarios. Y a los que menos interesa es a los Gobiernos, quienes, siempre invocando nuestra propia seguridad, desean tener la oportunidad de fisgonear e interceptar todo tipo de comunicaciones. Y claro, siendo así, difícil es que se implante, ¿no?.

1 De hecho, eso fue lo que pasó cuando el proveedor de servicios de Internet (quienes suelen mantener los routers) de Pakistan decidió bloquear el tráfico a Youtube de ese modo. El problema fue que routers de países adyacentes fueron así confundidos y el tráfico dirigido a Youtube nunca llegaba a su destino: caía en el agujero de Pakistan.
2 ¡ALT1040 no solo se lo cree sino que añade literatura!
3 Todas ellas prácticas muy recomendadas. Yo añado dos: evite Internet Explorer y bloquee los scripts de las páginas (en Firefox se puede hacer con No-Script).

El agujero de seguridad más grande de Internet. Wired
IP hijacking (Wikipedia inglesa).
Kriptopolis lo cuenta con más detalle y muy bien.

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Irish Red Ale




86% Munich Cargil


4% Caramelo 30L BAMalt


4% Caramunich 3 Wayermann


3,5%Avena Quaker (*)


2,5% Cebada tostada BAMalt


Empaste 2,5:1 a 64°C 60' y 3,2:1 a 70°C 30'


Mash out a 76°C 10'


(*) Macerado a partir de agua fría junto con su mismo peso en malta y empaste 5:1, calentado lentamente hasta llegar a hervor, manteniéndose el mismo por 2', antes de incorporarse al mash.


OG:1040


Ibu's: 20 (una sola adición de Mapuche al '60


El batch fué dividido en 2 partes y fermentado una parte con levadura Windsor y la otra con Saf-S-04. a 17°C


Maduración a 4°C 20 días.




La cerveza presenta un color cobrizo intenso, espuma cremosa y es por sobre todas las cosas (como era de esperar) muy suave y de textura casi almibarada. El aroma y el sabor son dominados totalmente por la malta con marcada presencia de caramelo, balanceados por un ligero tostado final.


La versión fermentada con Saf S-04 tiene un final discretamente mas seco.






La Ronda #3: Cata de cervezas

Era imperdonable que me quedara el último en la Ronda a la que invito. La verdad es que he quedado fascinado por las aportaciones hasta ahora realizadas y ¡hasta casi que me daba pereza hacer la mía! Pero lo prometido es deuda y aquí va mi cata.

Mi idea es dar a conocer la cerveza y lo quiero hacer sorprendiendo. En mi país la gente tiene muy claro a lo que según ellos, tiene que saber una cerveza. Claro, es que la mayoría de cervezas de aquí son del mismo tipo y las diferencias son de matices. La mayor parte de gente reconoce como más fuerte una Voll-Damm o una Zaragozana, pero poco más. La cata que propongo intentará realizar transiciones ente sabores, distintos todos de la lager rubia tradicional. A ver qué tal sale.


Por cierto, si tuviera que hacer de verdad una cata de iniciación a la cerveza empezaría por una presentación breve acerca de su historia: la de la bebida embriagante más antigua de la humanidad y su elaboración: desde los añadidos iniciales de miel y hierbas, pasando por el lúpulo y la llegada de la fabricación industrial. Cuando uno sabe acerca de estas cosas aprecia más la bebida y además, en una cata, abre boca y genera expectación.

Yo empezaría rompiendo con una Gueze de Cantillon o, si acaso, de Lindemman's. Una cerveza ácida y con un proceso de fabricación complejo, con aromas suaves a madera. Es un placer que pocos esperan de una cerveza (es posible que incluso desagrade a algunos). En Bélgica se suele acompañar de queso con pimienta. Pero eso para otro día. Esta cerveza también da pie para explicar lo complicado de su fermentación espontánea.

Luego tenía pensado hacer la transición a Hoegaarden, otra cerveza belga de trigo sin maltear. En lugar de ello aprovecho para hacer propaganda de una cerveza reciente española que ya destacó Chela en su cata: Inedit de Damm (que acabo de probar). Dorada y con una vistosa corona de espuma blanca, ligeramente turbia, esta cerveza es una demostración de que las grandes cerveceras también saben hacer buenas cervezas cuando quieren [venderlas caras, añado]. Tiene una acidez muy moderada (¿un poco de naranja?) y considerable cuerpo.

En este punto damos un pequeño salto y nos dirigimos a la República Checa, de la que he aprendí muchas cosas cuando estuve. Si quisiera seguir por el camino del trigo elegiría sin duda una Primátor Weizen, que es estupenda. Sin embargo haremos honor a las cervezas de sesión y probaremos una Primátor Svetlý. Con sus 4 grados esta cerveza, pese a su pausterización, presenta el amargor y cuerpo característicos de las cervezas de barril de Praga.

¿Quién dijo que en EE.UU. todas las cervezas eran como hacer el amor en una canoa1? Demostraremos que no con una Liberty Ale, de Anchor Brewing. Y es que no he podido probar la Sierra Nevada Pale Ale, pero esta Pale Ale americana nos sorprende con un amargor delicado (de nuevo un poco cítrico) y su aroma a grano y lúpulo.

Volvemos a cruzar el océano, para irnos a Alemania, donde encontraremos a una de mis cervezas favoritas: Schneider Weisse. Tiene aroma a plátano, pero mucho más ligero que la de su ampulosa hermana mayor, Aventinus. Muy espumosa pero no cargante, es una ocasión ideal para hablar de las cervezas de trigo en Baviera.

Regresamos Bélgica para dar los últimos tragos. Acabaremos fuerte con una cerveza: la dulce y peligrosa Barbar Honey Ale. Dulce por la miel y peligrosa por sus 8 grados que oculta con maestría. No es una cerveza redonda (falla el amargor) pero es relativamente fácil de encontrar y accesible. Otra cerveza que podría estar en esta posición sería la Duvel. Bueno, esa la dejaremos para otro día.

Voy a extenderme un poco más, pero para repetir una cerveza que mis compañeros de Ronda ya han alabado: Tripel Karmeliet. Maltosa pero ligera, con aroma a fruta, sin ser dulce. Es una cerveza para tomar muy despacio, disfrutando lentamente. Sin duda, esta cerveza es más de casa que de cervecería.

Y así acaba mi Ronda. En realidad es más importante lo que me he dejado que lo que he puesto. Me dejado las Ales británicas a un lado, porque apenas conozco cervezas fáciles de conseguir que me agraden. De la serie de Marston's que puedo comprar en un supermercado destacaría la Oyster Stout. Pero no creo que sea de las mejores. He probado la Dry Stout O'haras y sé que me gustó. Pero sólo fue una vez y apenas la recuerdo ahora. Así que no me he atrevido a ponerlas. ¡Tendré que hacer un viaje al Reino Unido para aprender más!.

Tampoco he incluido cervezas negras en mi selección. Otra cata será. Ya he comentado que en mi elección han influido más bien las transiciones y también visitar varios países. No me ha quedado espacio pues para ninguna trapense belga. Así que, lamentándolo mucho, mis virtuales visitantes tendrán que pagar una segunda cata si quieren probarlas.

Por último, se me ocurrió una maldad que al final no he realizado. Para saber lo que es la cerveza es casi tan bueno conocer lo que no es cerveza. Por eso, con toda la malicia del mundo, pensaba incluir, al final de la cata, una Coronita, que para mi no es ni cerveza ni nada. Como les he dejado sin trapista, mis visitantes no merecen tal castigo. Al fin y al cabo, les pasará como nos ha pasado a todos: el día que vuelvan a probar esta cerveza en un bar... acabará regando las plantas.

Un saludo y espero les haya gustado la cata. Les prometo que el resumen será espectacular.

1 Jodidamente cercano al agua. Y fueron los Monty Python los que así la definieron.

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Queso con cerveza: ¡que gran receta!

Ya lo dije cuando conté el viaje (cervecero) a Praga. Las cervezas estaban buenísimas, pero eso no me sorprendió, porque ya me lo esperaba. Sin embargo, en las mismas pivnices donde degustaba las Svetlý, nos aguardaba una feliz sorpresa, a mi chica y a mi, que tan amantes somos del queso. Era el Pivní Sýr o queso con cerveza, que en los menús en inglés aparece como beer cheese. No se trata del único aperitivo con queso que se suele ofrecer en los bares de Praga, pero fue el que más nos encantó.

Lo descubrimos en U Zlatého Tygra, el lugar donde la cerveza se da por supuesta y ni siquiera se te pregunta. Ya habíamos bebido un par de jarras cuando la pareja que teníamos al lado, un hombre y una mujer locales, pidieron un plato con un taco de queso, mantequilla, cebolla y mostaza. ¿Cómo se comerán eso?. Ante nuestros ojos, el hombre trituró todos los ingredientes hasta crear una pasta grumosa. Yo dejé de mirar. Entonces mi chica me dijo en voz baja: ¡¿Le ha echado cerveza al plato?!. Y yo ¿qué?. Y ella, Que sí, que sí.

Les miramos con cara de extrañados, alzamos la mano y pedimos de inmediato un plato, de lo mismo que los de al lado, para nosotros.


El Pivní Sýr es tan fácil de preparar como eso que les he contado. La verdadera gracia del plato consiste en el queso empleado, llamado Romadur. Investigando por la Wikipedia descubres que se trata de uno de los quesos más malolientes del mundo. Puedo asegurarlo, puesto que me llevé uno en la maleta de regreso a España y la pequeña barrita de queso se olía desde fuera. Y es que ya comenté que los checos son de sabores fuertes.



Desde aquella tarde, en la mayor parte de lugares a los que fuimos pedimos el beer cheese. Y decidimos que ese plato lo teníamos que importar a España. Así que aquí viene la receta, para que todo el mundo que lea este post pueda disfrutar del sabor de los aperitivos de Praga, tan caras de conseguir como están sus buenas cervezas. Las fotos que ilustran la receta son del Pivovarsky Klub, un lugar recomendable donde los haya.

Ingredientes: queso Romadur (Limburger), cebolla picada (al gusto, entre un cuarto y media para dos personas), dos lonchas de mantequilla, mostaza, pimienta dulce y cerveza checa rubia. De baja graduación. Opcional: pepino, tomate (ese es el Ferdinanda style) y alguna hoja de rúcula (de esas amargas).

Preparación: dedíquese a triturar manualmente todos los ingredientes procurando que se mezclen bien. Y cuando el mejunje alcance demasiada densidad, añada un chorrito de cerveza y siga mezclando. Esta parte es una delicia para las fosas nasales, como usted imaginará.

Presentación: sobre rebanadas de pan de centeno o integral ligeramente crujiente y acompañado de una buena cerveza.

¿Y qué pasa si no encuentran Romadur?. Pues a ese problema nos hemos enfrentado. En nuestro caso hemos sustituido este queso por Raclette (el cual podemos encontrar en el supermercado de debajo de casa). Aunque este segundo queso no es tan fuerte, sí que presenta similar olor, consistencia y color, y el resultado es más que satisfactorio.

El plato de Pivní Sýr no sólo nos ha servido para añadir un aperitivo plenamente cervecero a nuestra dieta. También nos sirvió para conversar con la pareja que a nuestro lado nos abrió los ojos. Anda que no se rieron cuando tuve que tirar mi parte de mi cerveza sobre el plato. Quien diga que la cerveza no sirve para hacer amigos miente.

Por último, la cerveza, por su baja graduación (en relación al vino), es ideal para acompañar muchos y variados aperitivos, cuando no platos de cocina. Chela hace nada ha publicado su Ronda, que hace hincapié en la relación de la cerveza con la comida. La verdad es que el tema da para tanto que no sabría cómo se puede enfocar: ¿con qué os gusta acompañar la cerveza?. ¿Conocéis algún plato idóneo para alguna cerveza en especial?... una Ronda acerca de esto estaría también interesante.

Pero ya me estoy avanzando mucho: por el momento os dejo con el Pivní Sýr que yo tomaré de nuevo esta noche. ¡Buen provecho a todos!

1 Según la wikipedia, en Wisconsin es habitual preparar sandwiches de este queso con cebolla cruda y mostaza.

Las fotos fueron tomadas en el Pivarsky Klub, el plato de al lado es salchicha picante (muy similar al chorizo) con tomate y cebolla.

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Cumpleaños del Nono Laporta


El pasado sábado 17 de agosto se celebró una fiesta en conmemoración del cumpleaños número 6o de un gran amigo y gran cervecero, Gerardo 'El Nono' Laporta. Además de compartir una noche excelente entre amigos, con exquisita comida y buena cerveza (una Golden Ale bien lupulada y una Oatmeal Stout suave y de cremosa espuma), a modo de souvenir nos hizo entrega a todos los invitados de un porrón de cerveza elaborada especialmente para la ocasión, sobre dicha cerveza me gustaría dejar un comentario en este sitio:


Ipa Gerardito conmemorativa 60 aniversario:

Al destapar la botella ya denuncia una cerveza muy bien carbonatada y comienza a invadir el intenso aroma a lúpulo. En la copa se presenta chispeante, con una espuma alta y sostenida. Dicen que 'el que avisa no traiciona', y Gerardito anuncia en su bellisima y cuidada etiqueta los 60 ibu's, para que ningún desprevenido sea tomado por sorpresa por el intenso amargor. Pero me gustaría destacar que la cerveza está muy bien balanceada y mantiene un sustento de las maltas.
Evidentemente los 60 ibu's se respaldan en una alta densidad que calculo cercana a los 1072-75, o inclusive algo más, ya que mantiene un buen cuerpo y alcanza los 8° de alcohol.
El color cobrizo y la espuma color crema hacen pensar en una buena porción de malta caramelo. Sin llegar a ser dulce, el sabor a malta se percibe en el inicio del trago y se evidencia en la parte media de la lengua y el paladar. Hacia el final el lúpulo gana por completo toda la boca y se evidencia en el retro gusto y sobre todo en el retro nasal. Arriesgaría que está lupulada en seco con la variedad Kent Golding y se apuntó a una buena adición de sabor de la misma variedad, tal vez combinada con Styrian.
A nivel fermentación es muy 'limpia', los ésteres frutados son muy moderados y no tiene ninguna presencia de diacetyl.
El sabor a lúpulo y la persistencia del amargor (Northern Brewer?, Brewer's Gold?) la hacen una cerveza ideal para los amantes del estilo y los fanáticos del lúpulo.
En definitiva, una verdadera Ipa.

En breve y previa autorización del autor, publicaremos en las sección 'recetas' los datos precisos de la misma.

La cerveza de sesión española

Agosto es el mes de la cerveza de sesión. Qué quiere decir eso lo he entendido hace muy poco. La parte de Agosto y el verbo ser me queda claro, pero ¿qué es una cerveza de sesión?. En España, y más concretamente en Valencia y en mi casa ese concepto no estaba muy claro. Hasta que llegó Agosto, que es el mes de la cerveza de sesión.

La definición más técnica que he visto de una cerveza de sesión es la que he encontrado en beeradvocate, que paso a traducir (en modo libre interpretación).

Una cerveza de sesión es cualquier cerveza con no más de un 5% vol. de alcohol, y que ofrece un buen equilibrio entre la malta y el carácter del lúpulo, con un final limpio. Esta combinación pretende asegurar que la cerveza entre bien. El propósito de la cerveza de sesión es permitir que un bebedor pueda tomar varias de estas cervezas sin abrumar sus sentidos: tampoco pretende intoxicarse. De hecho se puede tomar cerveza sin salir borracho.


Y ahora veamos por qué no existen verdaderas cervezas de sesión en España.


La cerveza de sesión es un concepto más propio de países como el Reino Unido. O la República Checa. La medida de la cerveza de sesión es el medio litro o pinta, que se degusta entre amigos en el pub, biergarten o pivnice. En el propio beeradvocate se recomiendan unas 8 pintas a consumir durante la sesión: esto es algo completamente arbitrario. La idea de la cerveza de sesión es sencillamente estar en un lugar, pasándolo bien disfrutando de una buena cerveza tras otra, sea el número que sea.

Hay dos motivos esenciales por los cuales, incluso con esta definición tan amplia, es difícil que en España se puedan disfrutar de buenas cervezas de sesión. Al menos eso creo yo.

No existen grandes cervezas de baja graduación. No es común encontrar cervezas por debajo de los 5%: la mayor parte de cervezas especiales lager españolas (las más comunes) tienen 5 o más. Las cervezas extras, que es donde los cerveceros españoles vuelcan sus esfuerzos en favor de la calidad, aumentan este porcentaje al 6 o al 7%. La cerveza de barril no se suele cuidar en exceso en los pubs. Por no hablar de que ahora en verano es normal que la jarra en la que la sirven esté helada.

No somos de pub. Estar sentados toda una noche bebiendo en un único lugar no nos va. Por el clima, por lo bien que se está en las terrazas de verano o por lo que sea. La sesión de unas cuatro horas que nos propone beeradvocate no suele entrar dentro de nuestros planes. A cambio tenemos otros modelos de diversión cervecera en ciertas partes de la península, no siendo estos desdeñables: el modelo de caña y tapa, donde uno recorre no menos de cuatro bares degustando entre tres y cinco cervecitas con su tapa o pincho también es maravilloso. Y digno de ensalzar. Por desgracia, no es común en Valencia.

¿Cómo solemos tomar cerveza mis amigos y yo en la realidad?. Cuando tan sólo vamos a tomar cerveza, una tras otra, ¿cuál pedimos?. Pues para ser sincero pedimos siempre Voll-Damm en botella. Y la pedimos sin vaso, pasando de los aromas y de saborear la cerveza. Bebemos más despacio, porque a partir de la tercera la cosa se complica. Evidentemente eso no es una sesión tal y como he explicado. Pero es lo que hacemos.

Si tuviera que elegir una cerveza de sesión auténtica y española, no sabría hacerlo. Así que voy a proponer una lista a ver qué opinan mis compañeros de país.

La Pale Ale 1900 de Zaragozana cumple estrictamente, con 4.8% alc. Un pelín cítrica (que no es muy deseable en una cerveza de sesión), un poco dulce y un amargor lupulizado. Bien, no es que me entusiasme. De todos modos no es fácil de encontrar en todos los lados. Nunca la he tomado de barril.

Una AK. Damm También cumple con los requisitos (4.8%). Demasiado suave para mi gusto y en botella desde luego yo no le encuentro el carácter alsaciano ese que anuncia. Además... ¿qué es carácter alsaciano?.

Una Moritz. En la linea de la Pale Ale, también se fabrica en la fábrica de La Zaragozana. Esta se pasa, (5.4%), pero apenas se nota. También clara, de burbuja un poco más fina y picante. Bien lupulizada. Tampoco es una maravilla pero es cierto que tiene un carácter diferente al de la lager 'tradicional' española. Entre la Moritz y 1900, me quedo con la primera. Pero tampoco se encuentra con facilidad en mi ciudad, así que no la he probado muchas veces.

Y si nos vamos a las lagers más comerciales, propongo una Alhambra, que también está por debajo de los 5. Una cerveza lager bien hecha, nada más, a la que únicamente se le puede reprochar su exceso de gas, lo cual puede complicar a uno la sesión.

Hay otras muchas cervezas españolas de calidad, pero ya se van al 6. Nostrum de San Miguel, o 1906 de Estrella Galicia. Así que esas no las incluyo como cervezas de sesión. Y bien... ¿qué opinan ustedes?. ¿Y si pongo una encuesta?...

Filósofo cervecero opina acerca de las cervezas de sesión. Y de la suerte que tiene.
Cervecerías de España también lo hace... ¡pero no se moja con las españolas!

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Trippel

Parámetros:
OG: 1079
FG: 1010
ABV: 9,1%
IBU's: 36


Maltas:
Pilsen Alto Extracto Cargill: 38%, Pilsen Cargill: 39%, Munich Cargill: 13%, Biscuit BAMalt: 5%, Carapils BAMalt: 5%
Empaste inicial: 2,75:1 a 67°C por 60' y 3,2:1 a 71°C por 30'. Mash out a 76°C. Lavado a 76°C hasta tener un mosto de 1070, al inicio del hervor se agrega azúcar rubio sin refinar (equivalente al 7% del peso de las maltas) llevando la densidad a 1079.
Hervor 90'
Lúpulos: '60 Magnum de 11%AA para 26 ibu's, '20 Kent Golding de 5,5%AA para 8 ibu's y '6 Hallertauer de 4%AA para 2 ibu's
La fermentación se llevó a cabo con levadura S-33 de Fermentis a 17°C durante 9 días y se maduró a 4°C por 60 días para luego embotellarse con 8,3 grs de azúcar de maíz por litro.
La cerveza expresa mejor sus virtudes luego de 6 meses de embotellada, almacenada a temperaturas de enrte 15 y 20°C.
Es muy aromática, con intenso tono afrutado que recuerda a damascos secos y vainilla. El sabor inicial es marcadamente dulce y licoroso y hacia el final se va secando con dejo a nueces. Tiene un cuerpo medio y una ligera calidez alcohólica.
A mi criterio va muy bien como cerveza de sobremesa, aunque no la descartaría como compañia de patés, terrinas o embutidos en general.


Taller del 9 de agosto de 2008


Fin de jornada, brindis y comida.












El pasado sábado 9 realizamos un nuevo taller de cocción. Elaboramos una IPA que en estos momentos está finalizando su fermentación primaria, llegando a unos 7° de alcohol.
Comenzamos puntualmente a las 9:00 a.m, pasamos una muy buena jornada y para las 15:00 estábamos finalizando y dispuestos a tomar unas pintas de Porter y comer un buen ragout de ternera para recuperar energías. Desde acá les quiero agradecer a todos los participantes por haber venido y por su muy buena onda y predisposición.

















El citado ragout con pan casero.















Macerador lleno, repasando conceptos.















Mitad de la mañana, charla técnica y café.


Previo al macerado, pesando sales para agregar al mash.



























Paisajes de Praga

Ya dije que nuestro viaje a Praga no fue 100% cervecero, sino más bien entre un 30% y un 40% cervecero. El resto lo empleamos en hacer turismo del normal, del que no implica cerveza. Parece imposible en una ciudad como Praga si uno lee el blog del Filósofo Cervecero, pero no lo es. Porque Praga es una ciudad preciosa para recorrer caminando y disfrutar -sobrios- del paisaje.

Praga se divide en distintos barrios, que al fin y al cabo son divisiones administrativas. Los barrios son numerados, y corresponde a Praga 1 el llamado barrio viejo. Con Praga sucede como con muchas ciudades: por un lado está la ciudad turística, relativamente grande (se puede recorrer andando si uno es joven y andador) y por otro la residencial, a la que es mejor acudir en transporte público. Si es que uno tiene alguna buena razón cervecera para ir hasta allá, claro.


Si no se desea andar, el transporte público es eficiente y consta principalmente de una red enorme de tranvías y tres lineas de metro. Que funcionan realmente bien, al menos si se compara con la terrible irregularidad y tardanza del metro valenciano. Los abonos de transporte son combinados y se compran por tiempo de uso, esto es: el billete de un único viaje (el más barato) sirve para 5 estaciones o media hora de uso. Vale algo más de un euro. El de un día merece la pena si uno va a viajar más de tres veces en 24 horas: vale algo más de tres euros (100 coronas). También existen los de tres o cinco días: su precio es superior, pero uno se olvida durante un tiempo de comprar billete. Como Praga es una ciudad de subidas y bajadas, la gente más mayor lo puede agradecer.

Praga 1 comprende los históricos barrios de la ciudad vieja (Staré Mesto) y el gueto judío Josefov. Se trata de la zona más atestada de turistas y es lógico porque en esa zona se encuentra la plaza de la ciudad vieja con su famoso reloj y la Iglesia de Nuestra Sra. de Tyn, la Torre de la Pólvora y la espectacular Casa Municipal de estilo art noveau. Asimismo junto al imponente Clementinum se encuentra uno con uno de los puentes más carismáticos de Europa: el puente de Carlos V. Repleto, por supuesto, de caricaturistas, vendedores y músicos.

En el barrio judío, dentro del complejo de instalaciones gestionadas por el museo judío uno puede visitar las distintas sinagogas que albergan exposiciones acerca de la historia judía en Bohemia, estilo de vida de los judíos o sus fiestas y tradiciones (tienen un huevo de fiestas y tradiciones, los judíos). Hay dos tipos de entradas al museo judío y una de ellas tan sólo sirve para visitar la histórica y pequeña Sinagoga Vieja Nueva. Como eran caras, nosotros cogimos la otra. Por desgracia no se podía hacer fotos en ningún lado (excepto en el cementerio y pagando) así que no pudimos fotografiar el espléndido interior morisco de la Sinagoga Española.

Al otro lado del puente de Carlos V, la zona alta de la ciudad comprende los barrios de Malá Straná y Hradcaný. Malá Strana es famosa por sus calles empinadas especialmente Nerudova (hervidero de tiendas y turistas) y Úzed. Ambas calles parten de la plaza principal, donde se encuentra la increíble iglesia de San Nicolás. En Malá Strana podemos descansar en los parques o jardines cercanos al río Moldava, o bien subir hasta el mirador con el teleférico. Recorriendo la colina arbolada hacia al norte llegaremos al monasterio de Strahov... donde pueden encontrar una buena cervecería. Entonces ustedes estarán ya en la parte más antigua y señorial de la ciudad: la zona del castillo o Hradcaný.

De la cervecería del monasterio de Strahov pueden bajar por Loretanska para descubrir la Iglesia del Loreto, con su hermosa estancia de la natividad (tampoco se pueden hacer fotos, a menos que uno sea español, como comprobé a lo largo del viaje). Si sigue y no se detiene en U Cerneho llegará usted, tras pasar por varios palacios, a las puertas del castillo donde le saluda, imponente, la catedral de San Vito.

El complejo del castillo dispone de una entrada combinada para visitar el Palacio Real, Callejón del Oro, basílica de San Jorge, pinacoteca y Torre de la Pólvora (II). Así que mejor dedicarle todo un día tranquilamente. Tras la visita al castillo es buena idea pasear por los jardines posteriores para alcanzar la Fuente Cantarina, en el jardín del palacio renacentista de Fernando I. Y cuando haya descansado puede bajar tranquilamente por la parte de detrás, para regresar al norte de Malá Straná y a los jardines Wallenstein. De ahí pueden pasar por Cihelna y tomar unas cuantas fotos preciosas desde la orilla misma del río. Además, ahí al lado está la hermosa pivnicé Malostranska.

Cuando uno ha tenido bastante ración de historia antigua, se puede ir a visitar otros barrios, como el de la ciudad nueva (Nové Mesto). Imprescindible, tan sólo por el pequeño memorial y como homenaje, visitar la Iglesia de San Cirilo y Metodio donde los asesinos del líder nazi Reinhard Heydrich se ocultaron hasta que fueron traicionados por uno de sus compañeros.

Al este de la ciudad, caminando desde la impresionante iglesia de Námestí Miru pueden llegar a Vinohrady: más moderno, con edificios elegantes y caros. Esta zona está mucho más despejada de turistas y se agradece a la hora de andar por la calle. Pueden visitar la Iglesia del Sagrado Corazón y contemplar la torre de televisión con sus bebés gigantes. Y si de allá van al norte, ven la estatua de Jan Zizka, cruzan las vías como sea y se atreven a pasear por las decadentes calles del barrio, pueden llegar a la iglesia de San Cástulo. Además ¡en esa misma calle está Pivovarsky Klub!.

Para terminar el viaje, no vayan a ningún sitio en concreto. Elijan un monte como el Letna o Vysehrad: suban a él y busquen alguno de los muchos Biergartens que pueblan las colinas. Y dejen caer la tarde disfrutando de Praga al completo mientras toman unas cervezas.

Imprescindible
  • Cambiar dinero antes de ir a Praga
  • Todas las iglesias de Praga son bellísimas. No se pierdan ni una.

Prescindible
  • Esperar a los santos en el reloj astronómico
  • Pasear en barco




1 Si tiene que cambiar dinero en una casa de cambio, la que mejor cambio daba de las que vimos estaba más o menos aquí.

Nos fuimos con:
La Lonely Planet
Guía de bolsillo de El país Aguilar

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El logo de La Ronda

Hola compañeros. Como sabéis (y si no os lo digo yo) los compañeros anglosajones debaten mensualmente acerca de temas cerveceros en su Beer blogging Friday. Además, acompañan los posts de un muy bonito logo que identifica rápidamente el objeto del post. Y como yo soy culo veo culo quiero (que decimos acá) pues me he propuesto hacer un cartelito del mismo estilo, pero para nuestra querida Ronda, que ameniza los meses y nos da la oportunidad de escribir sobre nuevos temas cuando se nos agotan las ideas.

Tras varias horas en el laboratorio secreto del doctor Delirium el resultado final ha sido éste:



Explicación de la falla (o por qué así y no de otra manera).

La idea era tener un símbolo sencillo que uniera las dos cosas: la cerveza (rubia o negra que para eso están los gustos y las opiniones en La Ronda) y alguna mención al hecho de que tenemos muchas formas de pedir cerveza en el idioma en el que nos comunicamos y nos entendemos. Además, así se reconoce la primera 'Ronda' de 'Cómo pedir' una cerveza que inició Culturilla Cervecera.

Con este post os presento los diseños en varios tamaños y colores, para quien desee usarlos. Cada uno puede gastar el que desee. El color va a gusto de cada uno porque también lo dejo en transparente1,2. Con el logo tenemos un símbolo de unión fácilmente reconocible y es un modo de dar colorido a los posts de La Ronda, que a menudo quedan sin imágenes. Pero vamos, nadie está obligado a emplearlo, faltaría más.

Y ya está. Como datos técnicos, la foto a partir de la cual realicé la imagen de la cerveza es mía, así que no hay problemas de derechos. Además, yo mismo libero los derechos sobre esta imagen de forma que cualquiera puede emplearla, modificarla o usarla con propósitos comerciales sin la necesaria atribución de autoría (a diferencia, por ejemplo, del resto de contenidos del blog).

Y lo último: si vais a usarla, descargad la que más os guste y subirla a vuestros posts, no os limitéis a enlazar las imágenes de mi servidor, por favor (hotlinking).

Imagen de 150px azul (Más pequeña que la mostrada).
Imagen de 150px color carne (Más pequeña que la mostrada).
Imagen de 150 transparente (Más pequeña que la mostrada).
Imagen de 200px transparente (Más grande que la mostrada).

¡Espero que os agrade!

1 Si usáis Internet Explorer 5 o 6 tendréis problemas con las transparencias. Entonces mejor usad alguna con color de fondo o. O cambiad de navegador a alguno más moderno.
2 Para ver cómo se puede poner el color que os de la gana, podéis leer el comentario.

La imagen ha sido creada y editada con Gimp

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La Ronda #3: invitación a la Cata

La Ronda es... bueno, ya no hace explicarlo, porque amablemente los compañeros del CAAC han hecho un resumen. Además visto el éxito de las pasadas ediciones, seguro que a muchos ya les suena de qué va la cosa.

El caso es que, animado por mi estivales vacaciones, me levanto y os digo que a esta ronda invito yo. Como sabéis, el límite de publicación de La Ronda es el último viernes de mes, para así poder hacer recuento de 'jarras' el fin de semana. Este mes tenemos pues hasta el día 29: tiempo suficiente para hacer los deberes. Porque os invito a hacer deberes, amigos míos.

El tema de La Ronda #3 se podría denominar Cata de Cervezas y consiste en lo siguiente:


Debéis organizar una cata de cervezas virtual, es decir proponer unas cuantas cervezas que daríais a catar en un hipotético curso de cata o charla acerca de la cerveza. Suponed que lo que queréis es dar a conocer esta bebida a gente que por lo general no es bebedora habitual de cerveza, o no pasa de la cerveza comercial de cualquier bar. La pregunta es ¿qué cervezas le daríais a conocer en una cata?. Las restricciones son las siguientes:

  • Tiene que haber un mínimo de 5 y un máximo de 8 cervezas. Más de 8 bebidas para una cata no suele ser útil en la realidad. Mejor no emocionarse y proponer algo abordable.

  • Mejor no escoger cervezas elaboradas tan sólo en una microcervecería, accesibles tan sólo a unos pocos y desconocidas para el resto del mundo. Aunque en algunas de éstas se elaboren las mejores cervezas del mundo. Si es posible, mejor sustituir esa cerveza por alguna similar, de menor calidad pero un poco más comercial.

  • Hay que mojarse y dar nombres y apellidos, es decir, marcas. No vale decir pues: una Munich caramelizada o una Dubbel de abadía... Hay que poner ejemplos.


Esas son las normas y lo que propongo para esta Ronda. Lo que cada uno escriba, a partir de esto, depende ya de las ganas que tenga de explayarse. Lo mínimo es proporcionar la lista de cervezas (junto con las razones para escoger cada una). Pero si además se desea contar de qué forma se estructuraría la cata, el orden de las cervezas, o si se haría una introducción acerca de la bebida, su historia... todo eso cabe en la ronda y será pagado muy gustosamente. Asimismo, si alguna de estas normas no le parece razonable, sáltesela con alegría (y explique porqué).

Espero que esta propuesta para La Ronda les resulte interesante. Nos sirve para conocernos mejor, pero es evidente que también cumple una misión práctica. Quizá algún día alguno de nosotros pueda aprovechar las ideas aquí vertidas para elaborar una presentación y cata fuera del mundo virtual. O quizá haya alguien que ya lo haya hecho y desee contar en esta Ronda qué tal fue y qué éxito tuvo la iniciativa.

Sé que os pongo trabajo para este verano (invierno para los amigos del otro lado del Atlántico), pero no me sean vagos y expriman un poco su cerebro buscando esas cervezas que darían a conocer a gente interesada en aprender. Creo que merecerá la pena.

Como es habitual, presenten en los comentarios de este post las consumiciones. De este modo será más sencillo pagar a la salida.

Un saludo a todos y ánimo.

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De cervezas en Praga (y II)

Este post tiene una primera parte...

Y Max nos dijo: ¿Habéis estado en Pivovarský Klub? ¿no? ¿y en Pivovarsky Dum? ¿tampoco?. No puede ser. Vamos... pero antes a almorzar.

Y nos fuimos a almorzar. Conviene aquí decir que los checos almuerzan bien, y es la comida más fuerte del día. Una sopa consistente, un filete con puré de patatas, un par de buenas cervezas, tajada de sandía y, como colofón, un chupito casero de licor de ¿era ciruela? que nos puso en posición de salida: no eran ni las 12 del mediodía. Todo esto sucedió, por cierto, en una hospoda de Zizkov, el barrio al este de Praga, bastante menos turístico que la parte vieja.

Tras ello nos dirigimos de nuevo a Praga 2 para visitar el maravilloso Pivovarský Dum, donde se encontraban elaborando cerveza, a tenor del olor y el calorcito que desprendían las cercanas calderas. Allí probamos la especial negra, una cerveza de trigo, amarga cerveza de ortigas (que olía a puro campo) y cerveza con café. Que sabía a café. Y quizá alguna más.


Y con este fenomenal arsenal nos despedimos de nuevo de Max. Nuestro día no terminó ahí porque, con el corazón alegre, nos encaminamos a Ferdinanda, hospoda situada en en una de las calles que salen de la plaza de Wenceslao. Tiene una cerveza svetlý lezák bien tirada y sabrosa. No pedimos más de una cada uno, eso sí.

Allí nos pusieron, además de nuestro amado queso de cerveza, un plato de pollo con queso realmente bueno... pero que no habíamos pedido. Eso sí, como teníamos el corazón alegre pagamos sin más y nos dirigimos a quemar lo quedaba de tarde.

Y llegó el último día, donde por tercera vez quedamos con Max, esta vez para despedirnos y recibir un embotellado recuerdo de la visita. Tras la despedida, nos encaminamos en nuestro último día de ciudad al último y más necesario destino cervecero en Praga (a nuestro juicio): Pivovarský Klub.

En Pivovarský Klub disponen de seis grifos de cerveza que van rotando periódicamente, cada uno con alguna especialidad procedente de microcervecerías o elaboradas en el propio Pivovarsky Dum. Las paredes del local se encuentran atestadas de cervezas -la mayor parte checas-, que uno puede recoger mientras almuerza. Entre los platos que pedimos, el omnipresente queso de cerveza, un queso ahumado buenísimo y unas tostadas fritas con ajo, pollo y salsa rosa.

Por supuesto, probamos todas las cervezas de barril (y aquí sí que anoté nombres y sensaciones), pero yo quiero resaltar la Zvikoská 13º, una cerveza negra con aromas de café y tostados a copa parada, pero que al remover muestra plátano y toffee. Al probar sucede al contrario: dulce primero y retrogusto a café y frutos secos. La Kvasar 15º, cerveza de miel, resulta ser lo contrario a lo que uno espera: muy amarga al final, con mucho lúpulo, poco dulce y con un punto de miel muy al final del olfato y gusto. La única un poco más decepcionante, Platan Premium.

Tras varias horas en el local, degustando cervezas y platos, pasamos a la recolecta: nos llevamos una Castulus, una Bernard Cerné, una Pardubický Porter y una Red Dark (recomendadas por Max, excepto la última, que nos ofreció el camarero). Además me llevé a casa una Celis White a la que le tenía ganas, después de mi último post1.

Y así, cargados y con el corazo... bueno, un poco borrachos, nos fuimos a pasar las últimas horas en Praga.

Para ello subimos al monte Letná, acudimos a un Biergarten en lo alto de la colina y dejamos pasar las horas mientras bebíamos en vasos de plástico una intomable Gambrinus 10º, que en ese instante nos sabía a gloria.

Y esa es la crónica cervecera del viaje. Faltan muchas cervezas que también probamos, pero ya en la intimidad del apartamento, para cenar. De entre todas ellas, compradas en supermercado (donde los precios oscilaban entre los 10 y los 20 coronas por cerveza) la más especial quizá fuera la Primátor 24º, que era casi una especie de caramelo de regaliz. En general toda la serie de botellas de Primátor (Premium, 13º, 16º y 24º) nos han gustado, y hemos traído unas cuantas más para casa.

No sólo hay sitios que hemos probado: también hay muchos, que, pese a tener marcados, no hemos podido visitar. Entre estos, la muy turística U Fleku, donde tienen un pequeño museo de historia de la cerveza y elaboran una única cerveza. Tampoco entramos a Malostranká Pivnice (junto al museo de Kafka) ni a Dobrá Trafika, pese a que pasamos por delante. Ni a la Pivní Galerie ni Svijanský Rytír, para los que no encontramos tiempo. Pero bueno, todo no se podía. Espero que si ustedes viajan a Pragan lo hagan y me lo cuenten.

La crónica de cervezas probadas no acaba en Praga, sino en Valencia y en casa o con nuestros amigos. Trajimos 13 cervezas de allá y ya las hemos probado casi todas. Algunas no merece la pena mencionar. Mención especial para Castulus cerveza caramelizada y con un poco de gusto a miel, bastante compleja (aunque muy ligera). También la espléndida Porter 19º de Parduvice. Si la quieren asociar a algún tipo de Porter deben hacerlo a más a una Porter báltica que a una inglesa. Sin embargo, coincidiremos en que eso no importa. Es una cerveza compleja pero bien equilibrada. De malta oscura y caramelizada presenta aromas a azúcar moreno. Sin embargo, aunque tiene un retrogusto dulce, no se pasa y compensa con un delicado amargor. De esta cerveza sí que podría beberme un par, al contrario que de la Primátor 24º.

Decir que nos ha sorprendido muy gratamente toda la serie de Primátor. Encuentro una estupenda cerveza de sesión (ahora que viene el mes) la Primátor Svetlý. La Weizen es una maravilla y, tras probar cervezas de trigo checas y cervezas de trigo alemanas, me quedo con las checas. No son tan cítricas y poseen mayor cuerpo. Además, se libran de los aderezos belgas, lo cual también se agradece a veces. Es una lástima que Primátor, que es una cerveza que puede conseguirse aquí, no haga llegar sus cervezas de supermercado checo al supermercado España.

En resumen, un viaje... digamos entre 30 y 40% cervecero. Si cuando pasé las vacaciones en Bélgica volví más belga, ahora he vuelta más checo. Hay que dar las gracias a Max por ello y ya estamos discutiendo el modo. Y por supuesto Max, estás invitado para cuando viajes por acá.

Al resto de gente, si Praga está en sus planes, no lo duden: disfrutarán de una auténtica experiencia.

Na zdraví!

1 ¡Culturilla Cervecera se me ha adelantado al probarla!

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De cervezas en Praga (I)

No, se han equivocado: si buscan información acerca de qué cervecerías visitar en la capital checa para su viaje, el blog que están buscando es éste. Este post es para narrar mi experiencia cervecera en Praga, ciudad que visité en mis propias y merecidas vacaciones. Porque Praga, además de ser una ciudad muy hermosa (como espero demostrar en otro post) es una ciudad para vivir una gran experiencia cervecera. Sobretodo si vas guiado por Max, el filósofo cervecero.

Nuestra intención, por supuesto, no era tan sólo visitar cervecerías (que allí se llaman por lo general hospodas o pivnices1). También era ver la ciudad. Así que tratamos de combinar ambas cosas: creo que lo hicimos con éxito. Con algunas de las cervecerías tuvimos más suerte y con otras no tanto, pero desde luego nos lo pasamos genial. Principalmente porque lo que hicimos nada más llegar fue llamar a Max y al día siguiente ya estábamos en...


Filosofando y delirando: crónica de un encuentro cervecero en Praga

Pero antes, una pequeña reseña de cómo va el tema de las cervezas en Praga. La República Checa es el país que más cerveza consume del mundo mundial. Por persona se consumen unos 156.9 litro al año, y sacan más de 20 litros al segundo (Irlanda). Para que se hagan una idea, casi doblan a los españoles (con 83) que ocupan una honrosa duodécima posición.

Por supuesto, consumen esa cantidad porque hay mucha gente que no bebe, porque si no no me salen las cuentas. Lo normal en cualquier pivnice era contar al menos tres rallas largas por persona. Esto indica que se han consumido tres cervezas de medio litro, la medida estándar de la cerveza común checa, Svetlý o Cerný2. Por cierto, ya que me lo ha preguntado mucha gente, el precio de la cerveza allí es barato si la jarra te sale por 30 coronas o menos. Caro si sale por más de 50. Esto significa que el medio litro sale entre poco más de un euro y menos de dos.

Entre otras cosas te salen esas cantidades de cerveza por persona porque, con la complicidad del cliente, es más sencillo tomar una nueva cerveza que no hacerlo. En cuanto uno ha vaciado el vaso, lo más normal es que el camarero lo recoja y lo vuelva a llenar. Es decir no hay que hacer gesto para pedir, sino para negar. Según nos contó Max, el truco está en solicitar la cuenta antes de que se acabe la cerveza. Así que no es extraño que nosotros, que ni de lejos acostumbramos a beber tales cantidades, que íbamos en pareja y que pretendíamos ver la ciudad sin ir a gatas, bebiéramos 'poco' y nos saliese el viaje a una media de unos dos litros al día. Y ahora vayamos ya a por el encuentro cervecero.

Max no tiene precio como guía: esto significa que no se le puede pagar porque al ritmo que va es imposible tratar de contemplar las bellas calles de Praga mientras anda. Nos tomamos la primera en Krusovická Pivnice, donde la cerveza no destaca especialmente sobre cualquier otra de Praga, pero nos sirvió de punto de encuentro. Salimos y, en un momento, habíamos recorrido andando dos estaciones de metro, subido a uno, bajado, subido a un tranvía y bajarnos para plantarnos en...

Pivovar U Bulovky. Donde elaboran su propia cerveza. Maravilloso el local desde todos los puntos de vista. Y tremendo el goulash, la mejor comida que probamos en todo el viaje. Max se tuvo que ir pronto, pero nos dejó con una cerveza de miel con aroma y gusto a manzana3 tan buena, que a nosotros nos daba auténtica lástima abandonar el local. Pero había que regresar a Praga.

El resto de días, ya por nuestra cuenta, visitamos U Cernéhu, situado en la misma plaza de la iglesia de la (cara) iglesia del Loreto. En U Cernéhu, dependiendo de la hora, los turistas se mezclan con la población local, aunque no es raro ver a algunos turistas que, tras contemplar el panorama de las mesas compartidas, huyan a algún lugar menos local. En cualquier caso tienen menú en inglés, en español y supongo en otras lenguas.

Esta pivnice fue de las que más nos gustó y donde descubrimos el queso Romadur en escabeche. Lo acompañamos de unas cuantas Kozel oscuras de barril (que fue una de las cervezas que más nos gustaron). En la misma zona se encuentra la hospoda del monasterio de Strahov, donde elaboran su propia cerveza. Por desgracia, cuando otro día acudimos a ella, estaba reservada por fiesta privada. Así que regresamos a U Cernéhu, para probar entonces el Hermelin en escabeche con ajo y el embutido checo con vinagre.

[Como se ve, los checos son de sabores fuertes. No es raro encontrar muchos platos acompañados de vinagre, cebolletas o largas guindillas. Estos sabores, evidentemente, pegan a la perfección con las cervezas Svetlý]

En Josefov, el barrio judío, visitamos la hospoda U Rudolfina, donde además comimos pato con los famosos dumplings -migas de pan gomosas- y cebolla. La cerveza (solo rubia Pilsner Urquell tanková), eso sí, nos dejó un poco insatisfechos.

En Staré Mesto -la ciudad vieja- conseguimos (al segundo intento, porque no abren por la mañana) visitar U Zlatého Tygra, archiconocido por turistas por ser el lugar que visitó Bill Clinton en busca de una cervecería auténtica checa. La cosa allá funciona de la siguiente manera: te sientas y te ponen una cerveza. No hay preguntas. No hay menos de medio litro. Si lo acabas y miras al camarero sin querer te ponen otro. Y así sucesivamente. La cerveza, tan sólo Urquell tanková, es agradable, pero sin pasarse: hecha para tomarse unos dos litros sin problemas. Así que no fue por la cerveza que recordaremos toda la vida U Zlatého, no. Fue por que allí conocimos el queso de cerveza, plato fundamental de los pivnices checos, que no hemos tardado ni dos días en reproducir en España una vez hemos regresado. Pero eso se contará más adelante.

También en pleno centro y muy cerca de la plaza de Wenceslao (al lado de la única farola cubista del mundo) está U Pinkasú. El lugar es preferentemente turístico, pero sólo si uno se quedan en la terraza. Dentro, uno comparte espacio con los habituales checos. La cerveza (Kozel de barril) no está mal, pero la venden cara. Así que no pedimos nada más.

Y en esas estábamos cuando, a falta de dos días para regresar, quedamos de nuevo con Max.

Pero eso queda para la segunda parte, que este post queda muy largo.

1 En las hospodas se sirve, además de cerveza, comida caliente, de cocina. En las pivnices también hay tapas, pero frías o muy sencillas.
2 Svetlé es la cerveza rubia común en Praga, normalmente entre 12 o 10 grados Balling y bien lupulizada. La Cerné es la cerveza negra, más dulce pero de idéntica graduación. Por cierto, lamento no poder poner todos los acentos como corresponden, pero mi teclado está bastante limitado en ese sentido.
3 La verdad, no anoté los nombres de cerveza ni unas breves notas de cata de cada una. De normal no lo hago, me gusta beber sin más y más si estoy acompañado. Sólo lo hice el último día ¡tras pensar que luego debería escribir acerca de ello!. Así que lo lamento si las descripciones quedan pobres: fueron demasiadas distintas en pocos días.

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